He llegado hoy a la siguiente conclusión: nuestra vida está formada por cosas pequeñísimas y a veces insignificantes, pero si cambiamos una o la eliminamos, entramos en un estado en el que todo queda desordenado y sin sentido.
Muchas veces estamos frente al ordenador redactando un artículo, “surfeando” por la red o simplemente escuchando música y de repente nos giramos, nos ponemos de pie, miramos a nuestro alrededor y pensamos “debería cambiar los muebles de sitio”. Llega a ser incluso cómico el esfuerzo y empeño que ponemos en empujar el armario y en reordenar todo para luego pensar “ahora entra menos luz”. A lo mejor tenemos suerte y pensamos “humm mucho mejor”. No obstante, entre más o menos luz, nos guste más o menos, llega un día en el que volvemos a pensar “tengo que mover los muebles otra vez”.
Suelo pensar que a veces nos va bien, o al menos a mí, “oxigenar” nuestra vida. Suelo cambiar de vez en cuando cosas de mi vida que empiezan a gustarme menos o que pienso que son irrelevantes. El problema viene cuando te das cuenta de que has quitado más piezas del puzzle de la que debías.
No me gustan los cambios radicales, pero reconozco que conforme pasa el tiempo yo, al igual que muchos, cambio. Pero como decía en el párrafo anterior, parece ser que si quito muchas piezas de mi vida, todo se descontrola un poco. Es una exageración obviamente, pero sí es cierto que entro en una etapa en la que me siento extraño.
Sin embargo, cualquier tipo de movimiento en “el puzzle” se puede entender como un cambio, incluso añadir más piezas al tablero. Ahora mismo me he dado cuenta de que he metido algunas y he quitado otras cuantas y nada parece encajar. También me he dado cuenta de muchas cosas, cosas que no quería ni pensar, pero muy ciertas. Cosas sobre mí y sobre el mundo que me rodea. Sé cómo son algunas cosas ahora, pero no tengo ni idea de con qué piezas seguir jugando ni cuáles mandar al banquillo.
Podría ser más específico en cuanto a las piezas a las que me refiero, pero creo que es mejor que el lector piense lo que quiera. En cualquier caso, quien avisa no es traidor, cualquier cambio, por pequeño que sea, tiene consecuencias (efecto mariposa).
I feel puzzled now and I do not know how to play this game anymore.
Hoy voy a escribir en primera persona del singular y a contar mi última frustración, aparte de la crisis económica que asola nuestro queridísimo país.
Personalmente, la meta del ser humano no es otra que la de ser feliz. Buscamos nustra felicidad de muchos modos y lugares diferentes. La podemos encontrar en un trabajo, en un vaso de agua o en otra persona. La felicidad no es algo exacto, de ahí que digamos que es un nombre abstracto. No podemos definir este término con claridad y mucho menos decir cuáles son las claves que nos llevarán a ella, pues cada cual tiene que encontrarlas, a su modo, para poder ser capaces de despertarse algún día con una sonrisa dibujando nuestros rostros.
De repente un día te levantas, como cualquier otro día. Haces la cama, te cambias de ropa, te vas a la cocina y te preparas el desayuno. No sabes que ese día va a ser un día decisivo en tu vida.
Hace unos meses apróximadamente, unos científicos del centro médico de Maryland demostraron que hay una estrecha relación entre la música y el corazón.